Existen momentos en la vida que parecen sacados de una película, momentos en los que el destino juega sus cartas de forma sorprendente. Matt Steigenga, conocido hoy en día por comentar los partidos por radio de su Universidad de siempre, la Michigan State, puede contarles a sus hijos que tuvo el privilegio de jugar al lado del mismísimo Michael Jordan, el jugador más icónico en la historia del básquet y mostrarles el anillo de la NBA por jugar apenas unos minutos en la temporada 96/97.

Steigenga, un discreto alero nacido en 1970 en Grand Rapids, Michigan, tuvo una carrera universitaria estandard con los Spartans de Michigan State entre 1988 y 1992. Durante ese periodo, promedió apenas 10,5 puntos y 4,3 rebotes por partido. A pesar de estos números modestos, los Chicago Bulls, liderados por Jordan y Pippen, lo seleccionaron en la posición 52 del draft del ’92. Sin embargo, el sueño se desvaneció rápidamente cuando fue cortado antes de poder debutar.

Sin desanimarse, Steigenga buscó oportunidades en otros equipos, jugando en el Tau Cerámica (hoy Saski Baskonia) en España, y posteriormente en la Continental Basketball Association (CBA) en los Estados Unidos. Sus actuaciones destacadas llamaron la atención de los Mitsubishi Dolphins en Japón, lo cual despertó nuevamente el interés de los Bulls, quienes lo invitaron a una pretemporada. Sin embargo, una vez más, Steigenga fue cortado.

Pero a veces el destino nos guarda sorpresas extraordinarias y es más fuerte que todos los rechazos. En abril de 1997, Steigenga llamó a Jerry Krause, Gerente General de los Bulls, con quien tenía una buena relación para pedir entradas. En aquel tiempo, presenciar un partido de los Bulls se había convertido en un evento nacional, y conseguir boletos para el United Center, donde jugaban Jordan y compañía, era una tarea casi imposible.

La respuesta de Krause fue inesperada y surrealista. Dos días después lo llama a Matt Steigengan y en lugar de ofrecerle las entradas le propone: «¿Qué tal si en lugar de venir a ver, vienes a jugar?». La situación era la siguiente: los Bulls ya estaban clasificados para los playoffs y tenían cuatro juegos restantes en la temporada regular, pero sufrían muchas bajas por lesiones, incluida la del destacado Toni Kukoc. Necesitaban desesperadamente jugadores.

Sin dudarlo ni un segundo, Steigenga dijo que sí «en 4 horas estoy allá». El próximo partido sería de visitante contra los Pistons y Krause quería que se incorporar de inmediato al equipo más icónico de esos tiempos, dirigido por Phil Jackson.

En el debut frente a los Detroit, jugó 3:52 minutos y anotó un punto. Su noche de gloria en esta insólita y brevísima carrera de Steigenga la tuvo al día siguiente, jugando de local en el triunfo de los Chicago Bulls sobre los Raptors. En el United Center jugó 7:52 minutos, anotó dos puntos, atrapó dos rebotes, entregó dos asistencias, recuperó un balón y puso un tapón. Imposible hacer más en menos tiempo delante de unos aficionados que lo ovaciaron. Phil Jackson, reconociendo ese esfuerzo y al amor de los fans, sacó a Matt para que recibierala ovación del estadio y se llevara todas las fotos.

Steigenga ya no jugaría más en la NBA. Los Bulls terminarían los dos últimos partidos de temporada regular, sin utilizarlo ni convocarlo aunque siguió formando parte del equipo. «Quédate con nosotros. Te ganaremos un anillo», le dijo Michael Jordan y cumplió.

Matt Steigenga , un sobrio jugador casi anónimo, que nunca había jugado en la NBA y solo quería entradas para ver al maravilloso Jordan y sus Chicago Bulls,  jugó apenas 12 minutos con la estrellas y se ganó un anillo de la NBA.

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Leandro Bo

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