La tendencia de sumar atletas nacidos en otros países a selecciones nacionales es bastante común en muchos países del mundo. Varios países europeos apoyándose en sus ex colonias ha poblado a sus equipos nacionales de estos «extranjeros» desde hace mucho tiempo. Pero en Argentina esta tendencia nunca fue una norma o un plan, más allá de algunos casos aislados en distintos deportes.
En el Mundial de Qatar hubo 137 jugadores que no jugaron para sus países de nacimiento, una proporción de uno cada seis jugadores. De los 32 países que participaron en este Mundial sólo 4 países no tienen ningún «extranjero» en su plantel: Brasil, Croacia, Corea del Sur y Argentina, que por el contrario, tuvo a nacidos en su suelo representando a otros países.
Hernán Galíndez, nacido en Rosario, representa a Ecuador; Rogelio Funes Mori actúa por México desde 2021, y Fernando Muslera es porteño y a la vez un referente de Uruguay. Estos fueron los tres argentinos nativos que integraron otros planteles en Qatar.
Si bien hubo 120 jugadores nacidos en otros países que representaron a la selección argentina de fútbol, casi todos lo hicieron en los primeros mundiales. Gonzalo Higuaín que nació en Francia cuando su padre jugaba para el Nantes y Giovanni Simeone, nacido en España mientras el Cholo era jugador estrellas del Atlético de Madrid, son los únicos casos cercanos.
Desde la llegada de Lionel Scaloni a la Selección, esta tendencia europea de sumar extranjeros, se hizo método y un plan estratégico para el futuro. El DT Campeón del Mundo y su equipo dedicó mucho tiempo en un scouting para encontrar a jóvenes promesas que están en el extranjero y pueden jugar para nuestro equipo.
El caso más emblemático es el de Alejandro Garnacho, nacido el 1 de julio de 2004 en Madrid, que con su tono español declaró que quiere jugar para «su Argentina», un sentimiento de pertenencia por la «albiceleste» que le inculcó Patricia Ferreyra Fernández, su madre argentina.
Este «plan» de Scaloni se va difundiendo y otros deportes comienzan a copiarlo, como el Hockey sobre Hielo, uno disciplina apasionante pero sin tanta difusión ni popularidad en nuestro país. Hace horas, la Asociación Argentina de Hockey sobre Hielo y en Línea (AAHHL), fundada en 1997, acaba de lanzar una convocatoria para jugadoras de cualquier nacionalidad que quieran jugar para nuestro país.
«Unite a la preselección femenina de hockey sobre hielo y forma parte del equipo nacional argentino este año. ¡Estamos invitando a todas las jugadoras del mundo con herencia argentina a sumarse al roster y ser parte de esta increíble experiencia!» publicó la AAHHL en sus redes sociales, en español y en inglés, como clara demostración de su búsqueda internacional.
Muchas voces se levantan contra esta tendencia, apelando al nacionalismo y argumentando que convocar a «extranjeros» perjudica el crecimiento de los deportistas nacidos en nuestro país. Otros en cambio explican la globalización como nuevo orden y aseguran que no hacer lo mismo que las otras naciones sería dar grandes ventajas en el futuro. Lo cierto es que para impulsar a un deporte poco popular o para continuar en lo más alto de de una disciplina, la llegada de argentinos no nacidos en nuestro suelo, será cada vez más frecuente en los próximos años.





